Clark Ashton Smith
Clark Ashton Smith (1893-1961) fue un autor y artista estadounidense que destacó por su fértil imaginación creativa. Su narrativa, permeada por la prosa poética, abarca fantasía oscura y horror cósmico, con una especial fijación por lo macabro. Conocido como Clarkash-ton en el Círculo de Lovecraft, vivió buena parte de su vida recluida en Auburn (California), en una sencilla cabaña construida por sus padres.
De formación rabiosamente autodidacta, aprendió español y francés, lo que le valió para traducir a autores como Gustavo Adolfo Bécquer o Charles Baudelaire. Sumida en sueños de delicado exotismo y lánguida decadencia, la obra creativa multidisciplinar de Smith abarca prosa, poesía, escultura y hasta pintura e ilustración. Es autor de otras vibrantes colecciones de relatos como los de Averoigne, ambientados en la Francia medieval o Hiperbórea, una isla primigenia y antediluviana.

Autor: Clark Ashton Smith
Zothique, la tierra mítica de un futuro lejano, es el reino fantástico más cuidadosamente elaborado de Clark Ashton Smith, y muchas de sus historias más célebres están ambientadas en este evocador mundo de lánguida decadencia, extrañeza y sexualidad. Empezando por «El imperio de los nigromantes» (1932) y llegando hasta «El muerto te pondrá los cuernos» (1956), Smith dio forma a Zothique mediante un relato tras otro, cada uno de los cuales confería nuevos matices a la mezcla.
En Zothique, la inminente extinción del sol ha provocado el colapso de la civilización y paradójicamente, la sociedad ha vuelto a una especie de primitivismo con el retorno de la realeza, la superstición y la hechicería. «El ídolo oscuro» y «Xeethra» fusionan la fantasía oscura y lo sobrenatural con un sentimiento de dolorosa pérdida y tragedia. Otros relatos, como «El tejedor de la tumba» y «Nigromancia en Naat», supuran decadentismo y se centran morbosamente en la muerte. El erotismo es el tema central de «La magia de Ulua» y «Morthylla», mientras que «El viaje del rey Euvoran» consta de cierto humor sombrío. «El último jeroglífico» supone un digno colofón en su descripción de la destrucción definitiva del reino.